Un MAR de FUEGUITOS

¡Buenos días de jueves ya!

 Sin duda, una gran semana ésta de luces, colores, perfiles, doodles y ahora, una de carteles, ¿qué os parece?

 Os cuento, durante estos días previos muchas familias nos han hecho llegar sus fotos para incluirlas en el cartel de grupo con el que conmemorar el Día Internacional del SWH.

 Pues para todas ellas va dedicada esta entrada:

 «A veces resulta difícil expresar en apenas unas líneas TODO lo que queremos decir, ¿no os pasa?, a mí sí, y en esos momentos suelo recurrir a alguna referencia que vaya más allá de las líneas escritas, de las teclas de un ordenador o de los ojos rápidos que lo leen TODO en una amén.

 Ahora, por ejemplo, al sentarme un rato, parar, respirar y volver a respirar, vuelvo la vista al cartel de grupo y resuena en mi cerebro un «mar de fueguitos«, porque veréis, antes de irme a comer, hoy, he tenido la necesidad de ver una vez más el cartel…una vez más…y una más…

 Y es que:

Un hombre del pueblo de Negua, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

-El mundo es eso – reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.  

                                                                                                            (Eduardo Galeano)

Y puedo seguir mirándolos parpadeando, acercándome y mi sonrisa ¡se enciende

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