Lengua de trapo y «NOes»

Hablar la lengua de los peques y no tan peques SWH tiene su aquél que diría mi madre. Y tiene un poquito de ellos y un poquito de nosotros también, porque comunicarse con un peque SWH es fascinante, mágico, como si de palabras no viviera el ser humano.

Esta mañana el peque se ha levantado más pronto que tarde (como es costumbre y hace siempre) y no ha parado de decir que «NO» a todo, eso sí, es un «NO» súper difERente al nuestro, lo hacen con una sonrisa pegada al rictus de esa comisura labial tan fina que tienen.

Tanto ha sido que «NO» que hasta yo he dicho: -¡pues vale!, y la cosa es que lo he dicho con una sonrisa pacífica y una mirada curiosa. (Hoy confieso: esta vez, he dado mi brazo y mi pie y todo mi ser a torcer).

De camino al cole esa lengua de trapo y colores no dejaba de parlotear risueñamente, en momentos, hasta diría que era vehemente, con esos arrestos que no sé muy bien de dónde vienen (pero está claro que tienen que hacerlo de muy muy adentro).

Y hemos terminado jugando a «inventarnos nuestra lengua» entre 2 seres a un palmo de distancias y posibilidades.

¿Os apetece intentarlo a vosotros también?

Pues ahí va la experiencia en un coche camino al cole:

Para empezar, uno no puede pensar en comunicarse con el lenguaje sino con la lengua. Hay que torcerla y retorcerla para luego dejar que la garganta emita un sonido grave o divertido o aritmico o…

De repente, como por arte de birlibirloque, ese sonido, el peque va y lo reproduce. Tu plantas tus ojos en cualquiera de las cosas que tengas cerca (nosotros hemos escogido un almendro en flor mientras bordeábamos una rotonda) y le das ese nuevo nombre gutural, es un nuevo «palabro» de andar por lenguas de peques y no tan peques SWH.

Cuando aparques, procura grabar el sonido en el móvil para no olvidar el nuevo vocablo y poder seguir jugando en otro ratito de coche.

Si me preguntáis a mí, pienso que es así como se inventan las difERentes lenguas de colores, dando vida a nuevas palabras, y lo que es mejor, luego puedes grabarlas en un pulsador con megáfono para que cuando quiera el peque, le dé un buen golpe, el pulsador reproduzca el sonido y va él, coge y lo ¡imita!.

Le he dejado en el cole. Me he parado en un banco. He dejado mi Mochila SWH cerquita del alma y he posado mi mirada a un palmo de distancia. (Hoy confieso: he mirado serena y he dejado que brotara una sola pregunta de mi lengua retorcida ¿por qué no somos inventores de sonrisas y palabras difERentes?).

¡Ahí va nuestra nueva palabra

para un nuevo momento de juego!

 

 

Un beso a todos con sabor a palabras nuevas en días de «NOes».

Muuuuakkkkasss!!

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